Venimos llegando de un viaje por Marruecos. Es tan rico viajar! Y más que loco volver a casa, pero a Londres.
Cada vez me gustan más los viajes, no sólo por los lugares y personas que uno conoce y por la desconexión que significan, sino por lo que hacen pensar y sentir. Meterse en culturas y formas de vida diferente me hace darme cuenta una vez más, de algo obvio, pero bien importante.
Cuando vemos algo diferente usamos los mismos cajones que usamos para lo conocido para clasificar o encasillar, para juzgar. Sin embargo, cuando las personas vienen de una historia tan diferente, no caben en esos cajones que tenemos, por lo que generalmente las metemos en los cajones equivocados.
Escribo esto pensando en Mohammed (uno de los miles que conocimos... yo pensaba que yo tenía un nombre repetido). En el hotel donde alojamos en el Valle del Gorges, un pueblito perdido con burros y niñas bajando de los cerros, Mohammed servía la comida y tocaba tambores vestido con su jillaba como otros berbers. Un día conversando con él, nos contó que estaba de vacaciones ayudando a su familia en el hotel y que estudiaba economía en Marrakech. Sabía como cinco idiomas y estaba estudiando alemán, porque se quería ir a estudiar después a Alemania. Quedé sorprendida. La imagen que me había hecho de Mohammed era totalmente diferente.
Me di cuenta que los viajes sirven mucho para aprender a no juzgar antes de tiempo, o como dice el Seba a ser más abierto de mente. A veces mantener esa apertura inquieta un poco y preferimos meter al tiro en cajones a todo el mundo. Pero viajando uno aprender a estar abierto, a preguntar sin pensar saber todas las respuestas, a escuchar de verdad, a dejarse impresionar todo el tiempo. No hay ninguna posibilidad de que las miles de realidades que existen quepan en los pocos cajones que tenemos.
4 comentarios:
Que bueno tu blog, que buena experiencia, que bueno que te compartas!
Abrazo.
Gracias!
Que linda reflexión.
A veces parece tan simple decir "no juzgues sin conocer" y tan facil pasarlo por alto.
Gracias a ti por compartirte.
Un abrazo.
Mane.
Muy cierto. Y gracias por tu reflexión, me despierta o re despierta mantener esa misma apertura de mente o "ausencia de cajones fácilmente disponibles" en lo cotidiano...porque muchas veces también nos equivocamos o dificultamos el que la otra persona nos invite a "ver" algo quizás no tan obvio.
Publicar un comentario