
Cierto, estamos haciendo pedazos la Tierra y nuestros días en este planeta están contados... eso que yo me considero una de las optimistas.
De a poco está llegando la conciencia a Chile de que tenemos que cuidarla y me impresionan positivamente las inicitativas de algunos amigos. Me encantaría que eso fuera facilitado y apoyado por políticas públicas coherentes, pero parece que falta para eso (como si se pudiera esperar)
Pero aquí me da la sensación de que raya en la psicosis, literalmente, en vivir en un mundo paralelo.
Las reglas son: si de verdad quieres ser responsable con tu estadía en la Tierra:
... lo mínimo es:
- reciclar todo lo potencialmente reciclable (lo cual aquí es a prueba de tontos y más fácil imposible: la municipalidad te da una bolsa que dice todo lo reciclable que debes poner ahí y los días jueves la dejas afuera de tu puerta para que la vengan a buscar)
- comprar y usar sólo productor reciclables o al menos que sean lo menos dañino para el ambiente (incluida la ropa, la comida, las cosas de baño y el resto de materiales que uno usa frecuentemente)
- comprar sólo en tiendas que le hacen en menor daño posible
- no usar bolsas plásticas (y los supermercados te premian por eso)
- usar el transporte público, caminar o andar en bicicleta, pero por ningún motivo tener auto.
- usar la menos electricidad posible (al menos tener sólo ampolletas especiales)
- usar la menos calefacción posible
... y dentro de las más extremas ya se han incluido:
- no comer carne (no por proteger a los animales, sino por lo dañino que es todo el proceso al ambiente)
- no andar en avión
- no tener hijos (para no seguir contribuyendo en dañadores de la Tierra y para que no tengan que sufrir nuestros errores)
... ahora no se me ocurren más, pero sé que he visto y escuchado más.
Siento que a algunos nos falta el sentido de urgencia que esto tiene, pero también creo que a algunos les sobra. Dónde está el límite? Está bien ser coherente con lo que crees y jugártelas por eso, pero cuando la vida se transforma en vivir sólo concentrado en eso y armagado por el futuro que está por venir, yo me pregunto si vale la pena. Sé que en Chile estamos a años luz de eso aún, pero espero que no lleguemos a los extremos que he visto aquí.
2 comentarios:
El camino de la sustentabilidad esconde tras de sí un beneficio al alma. La dematerialización, en conjunto con una vida más sencilla en términos energéticos y de consumo, mas el sentido de cuidar lo que nos rodea puede hacer que en definitiva el hombre supere la crisis espiritual que hoy en día "sufre".
Estoy de acuerdo. No sólo un beneficio al alma, sino también sentirnos parte de verdad de algo más grande, sin el que no existimos. Tiene que ver con mirar alrededor y darnos cuenta de cómo lo que hacemos influye el presente y futuro de otros.
Pero también creo, como con todo, que los extremos te quitan de la vista otras cosas importantes.
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