jueves, 24 de abril de 2008

Los movimientos sociales ausentes y el ejemplo brasilero




El primer discurso acerca de la participación era como embalar a las personas a "participar" de mi idea, porque yo estoy convencido de que los va a ayudar a salir adelante. El segundo discuro fue como hacer que ellos lleven a cabo mi idea, dándoles un poco másm de control en la gestión. El tercero fue darles plata y decirles que inventen soluciones, apoyándolos para que las lleven a cabo. La cuarta fue incorporarlos en la toma de decisiones de procesos más macro y no sólo de pequeños proyectos, lo que se puede llamar "governance" o una democracia verdadera. Pero todos esos mecanismos de participación en la esfera política y pública implican "invitar" a las personas a participar de algo, "incorporárlos", atraerlos a algo diferente a lo que están acostumbrados. Por qué en vez de pensar cómo incorporar a las personas de menores ingresos económicos en las soluciones que se están pensando y en la toma de decisiones no nos incorporamos nosotros a apoyar lo que ellos están haciendo?


Hay un profesor de UCL (se me olvidó el nombre, pero ya lo voy a corregir) que tiene la teoría de que los grandes movimientos sociales son "parados" por las ONG's y otras organizaciones. Los movimientos sociales exigen que un grupo de personas mobilizadas emocional y racionalmente por una necesidad o incomodidad se logren juntar, logren articular su demanda o su queja. Sin embargo, si antes de que se puedan juntar y reconocer como grupo organizaciones tratan de apalear las necesidades pequeñas con cosas concretas, con pasos pequeños y además te exigen ponerte a trabajar, ir a reuniones, etc, etc, queda poco tiempo para pensar, para articular esa demanda, para unirse, para seguir cutivando esa emoción y esa relación. Con el Seba el otro día pensábamos, mirando lo que pasa en Brasil (de lo que escribo más abajo) qué hubiera pasado si Un Techo para Chile u otras organizaciones del estilo no existieran. Probablemente las personas que viven en campamentos, hartos de su situación hubieran salido a protestar en conjunto, se hubieran mobilizado buscando soluciones por sus propios medios. No me refiero a paros y protestas en la Alameda, aunque eso quizás hubiese sido una de las varias estrategias. Por supuesto que es una hipótesis, pero prefiero pensar eso que en el argumento paternalista de que las personas pobres sólo pueden salir adelante con la ayuda de otros. Con el apoyo de otros sí, se hace más fácil, especialmente con el apoyo de aquellos que tienen poder de cambiar contextos, leyes.


En vez de ir a mirar para apoyar lo que están haciendo nos cabezamos inventando soluciones conversando con amigos cómo terminar con la pobreza. Yo creo que ya ha quedado más que demostrado de que ese no es el camino, sino que el camino es ir a mirar qué están haciendo y unirnos para poder facilitarles el camino, para crear las leyes, las relaciones, los contactos, los espacios que ese camino necesita.


Un gran ejemplo de eso está en Brasil (y ahora en Peñalolén) con los recolectores de basura para recilaje. En Brasil son las de un millón de personas organizadas pensando y trabajando para mejorar sus condiciones laborales y, por lo tanto, económicas, conversando con el gobierno (dispuesto a escuchar y hacer algo al respecto) y negociando con empresarios. Su página web es esta aquí. Este año fue el tercer encuentro latinoamericano y primer encuentro mundial de recolectores en Bogotá y en su web se pueden ver los avances en su organización.


En vez de seguir dándonos vuelta es mejor salir a mirar, abrir espacios de diálogo, de encuentro entre y con las personas de menos ingresos económicos... y quitarnos protagonismo!


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Toda la razon!

Francisca Puga dijo...

Jaja... gracias por el apoyo!

Anónimo dijo...

Loquilla.... te cité en mi penúltimo post.
Sería rico tenerte en la conversa.
Abrazo,

Pancho.